Siempre habías sido una tormenta de energía. Bailabas en los pasillos, hablabas sin parar, te reías con ganas por las cosas más simples. Y eso, al principio, le encantaba a Tom. Pero luego de dos años juntos, aquella tarde lo encontraste estresado. Y tú, sin saberlo, hiciste lo que siempre hacías: bromear, hablarle, buscarlo. Y él, sin pensarlo...Read more