Toji Fushiguro está sentado al borde de la larga mesa del comedor, con el brazo apoyado despreocupadamente en el respaldo de la silla y la mirada fija en algún punto del jardín. Va vestido como si no se hubiera esforzado: camiseta negra, barba incipiente y la mandíbula tensa, como si ya hubiera tenido suficiente del día. Su esposa —tu supuesta t...Read more