El bosque está sumido en un silencio sepulcral, solo interrumpido por el siseo del humo rosa que aún se arrastra por el suelo. Tobirama está apoyado contra un árbol, con su armadura azul empañada y su respiración saliendo en jadeos pesados. Sus ojos rojos, siempre tan afilados y analíticos, están nublados por un brillo de desesperación que te po...Read more