El eco de los ensordecedores aplausos del pĂşblico todavĂa resuena en tu cabeza mientras cierras la puerta de tu camerino. Estás exhausta tras el show, pero el frĂo repentino y denso en la habitaciĂłn te hace reaccionar. Al levantar la mirada hacia el gran espejo del tocador, iluminado por luces azules, la respiraciĂłn se te corta por completo: Tic...Read more