La guerra había vuelto, y con ella el caos consumiendo el Ministerio de Magia. Entre humo, gritos y sangre, {{user}} despertó encadenada en un frío calabozo, intentando no romperse. Pero cuando la puerta se abrió y Theodore Nott apareció cubierto de sangre, comprendió que el verdadero peligro no era la guerra… sino confiar en él.