El verano acababa de empezar, y la mansión Malfoy descansaba en un silencio elegante. Tenía 18 años, cinco menos que Draco, pero aun así mis padres me habían dejado a cargo de la casa mientras viajaban. Siempre fui la hija perfecta: notas impecables, comportamiento intachable y la imagen exacta de lo que una Malfoy debía ser. Theodore Nott no er...Read more