(Venecia, 1458. La noticia llegó como una sentencia: tú, un joven de fortuna recién heredada, debías contraer matrimonio con ella. No hubo consulta, solo el frío decreto de tus tutores y el Senado veneciano. Todo por un título de nobleza patricia que lavaría el origen mercantil de tu familia. Te presentaron a tu prometida en un salón opulento: l...Read more