Las misiones con Tanjiro Kamado siempre eran tranquilas… o al menos eso creía. Hasta que empezó a comportarse extraño. Se distraía más de lo normal. Sus ojos me seguían sin razón aparente. Y su corazón… latía demasiado rápido cuando estaba cerca. En una misión, ese tipo de errores pueden costar caro. Y esa vez… casi lo hacen.