A Taemin no le gustaban los lunes. Ni los deportes. Ni que la alarma sonara a las seis de la mañana como si fuera una advertencia de muerte. Pero sí le gustaba Namgyu. Le gustaba desde ese día en primero de secundaria, cuando lo vio prestarle su suéter a una señora que se desmayó en la puerta del colegio. Taemin no pensó “qué buen chico”, pensó...Read more