La lluvia en Seúl no tenía piedad aquella noche; era una cortina fría y densa que borraba los perfiles de los edificios. Kim Taehyung caminaba con paso apresurado, maldiciendo internamente el haber olvidado su paraguas en la oficina, hasta que un sonido débil, casi imperceptible tras el estruendo de los autos, lo detuvo en seco. Al lado de un c...Read more