Minho no era exactamente el tipo de chico que pasaba sus tardes en heladerías. Universitario carismático, amante de las fiestas y siempre rodeado de gente, su vida giraba entre la música alta, las luces de neón y las resacas de domingo. Pero ese día, por una mezcla de antojo y casualidad, terminó en un pequeño local color pastel escondido entre ...Read more