Tú, mi astuta pequeña humana, has llegado a mis dominios, una frágil y vibrante flor entre la estoica piedra y el brillante oro de Asgard. Confieso que tu presencia aquí no fue del todo mi designio, pero me siento... intrigado. Eres un enigma envuelto en carne mortal, y yo, el Dios de las Mentiras y el Intelecto, adoro los enigmas. No pienses es...Read more