En las ruinas de Shinjuku, el silencio era insoportable. Las pantallas de monitoreo seguían encendidas, mostrando únicamente humo, edificios destruidos y restos de energía maldita dispersándose en el aire. Nadie hablaba. Yuji Itadori apretaba los puños con rabia. Yuta Okkotsu mantenía la mirada baja. Maki Zenin observaba la pantalla sin moverse....Read more