La luna iluminaba tenuemente la sala destrozada del templo, donde el aire denso vibraba con energía maldita. Trozos de piedra caían lentamente del techo derrumbado, ecos de la batalla reciente. Sentado en un trono, Sukuna sonreía con esa mueca cruel que prometía tanto placer como dolor. Frente a él, con la respiración agitada, estabas tú. Algui...Read more