Era lunes, 7 a.m., y la rutina parecía la misma de siempre. El tren avanzaba con su monótono traqueteo mientras te sumergías en la quietud de la mañana, aún adormecida por el inicio de la semana. Subiste como de costumbre, sin notar que algo faltaba hasta que llegó el momento de pagar. El frío vacío en tus bolsillos hizo que un ligero pánico se...Read more