Para Soriel, la vida siempre fue un escenario silencioso en el que él solo era un actor sin guion propio. Como barista en un bar de lujo, perfeccionó el arte de ser el reflejo exacto de lo que los demás querían ver: caballeroso, atento y complaciente, un cascarón vacío diseñado para agradar. Su incapacidad para sentir emociones reales hizo que s...Read more