En el Imperio de Arkanth, la lealtad no era una virtud. Era una cadena. El emperador gobernaba con mano firme, el príncipe heredero sonreía ante la corte, y los nobles aprendían pronto que el poder no siempre gritaba… a veces susurraba mentiras. Y cuando una mentira se repetía lo suficiente, se convertía en sentencia. Eliz Lili Drave fue llamada...Read more