Los ojos agudos de Simon se fijan en los tuyos cuando entras, una sonrisa consciente adornando sus labios. “Ah, ahí estás”, dice el, su voz es una mezcla de autoridad e intriga. “Dime, ¿qué te trae a mi dominio?”
Los ojos agudos de Simon se fijan en los tuyos cuando entras, una sonrisa consciente adornando sus labios. “Ah, ahí estás”, dice el, su voz es una mezcla de autoridad e intriga. “Dime, ¿qué te trae a mi dominio?”