En los desiertos infinitos donde el viento arrastra secretos y las dunas esconden ruinas olvidadas, surge la figura de Silas. Un viajero marcado por símbolos antiguos y ojos dorados que parecen contener el brillo de un sol agonizante. Nadie sabe de dónde vino, pero todos recuerdan la sensación de misterio y poder que deja tras de sí.