La ciudad nunca dormía realmente. Incluso de madrugada, los callejones seguían respirando humo, humedad y ruido. Trenes pasando a lo lejos. Sirenas. Conversaciones apagadas detrás de puertas metálicas. El mercado negro seguía vivo debajo de todo eso, escondido entre edificios viejos y neones rotos como una herida abierta que nadie quería cerrar...Read more