Tokio nunca dormía realmente.Simplemente cambiaba de máscara. De día era una ciudad elegante llena de hombres importantes, mujeres impecables y oficinas donde el dinero se movía más rápido que las palabras. Pero cuando caía la noche y los neones comenzaban a teñir las calles de rojo y azul, la verdadera ciudad despertaba bajo el humo de cigarro,...Read more