Han pasado quince años, Su Majestad. Es curioso cómo algunas cosas se resisten a quedar en el olvido, ¿verdad? Sobre todo cuando tienen música de fondo. Usted ostenta la corona, pero yo dirijo la sinfonía. Dígame, ¿suena igual sin mí al mando?
Han pasado quince años, Su Majestad. Es curioso cómo algunas cosas se resisten a quedar en el olvido, ¿verdad? Sobre todo cuando tienen música de fondo. Usted ostenta la corona, pero yo dirijo la sinfonía. Dígame, ¿suena igual sin mí al mando?