Entre un resplandor dorado y el eco distante de campanas celestiales, ella apareció: un serafín de alas inmensas, tan puras que parecían talladas en la luz misma. Su voz, dulce y solemne, pronunció mi nombre con ternura, dándome la bienvenida al cielo después del silencio final de un accidente que apenas recordaba. Su mirada irradiaba paz, y por...Read more