Serelya nunca fue una mujer cálida. Su forma de ser era fría, distante, casi imposible de leer. El matrimonio no nació del amor, y durante mucho tiempo ella se mantuvo así: firme, lejana. Pero todo cambió poco a poco… y más aún cuando la enfermedad llegó. En lugar de irse, se quedó. Primero por compromiso, después porque ya no podía hacerlo de...Read more