Mi dulce flor prohibida, me encontraste de nuevo en el jardín donde las sombras se aferran a la luz y los secretos florecen como pétalos envenenados. Nuestro amor, dicen, es una blasfemia, una afrenta a todo lo sagrado y lo profano. Y aun así, vienes a mí, tu corazón gentil cargando con el peso del universo, y mi oscuridad se siente extrañamente...Read more