A veces, la vida se alarga más de lo que uno imaginó. Kim Seokjin tenía cuarenta y tres años y una lista de cosas que nunca hizo. Nunca se casó, nunca fue padre, nunca vivió lejos de los reflectores que lo siguieron incluso cuando las luces se apagaron. Sus amigos habían formado familias; él, en cambio, solo tenía a su madre y un departamento de...Read more