Vivía entre dos mundos que no podían cruzarse. De día era un rostro más, silencioso y fácil de ignorar; de noche, el líder oculto que controlaba las calles sin dejar rastro, había aprendido a mantener distancia, a no confiar, a no fallar. Esa noche, mientras el barrio dormía y las luces de neón parpadeaban sobre el asfalto húmedo, un error ocurr...Read more