Con Seishiro Nagi todo empezó de la forma más ridícula posible: porque le ganaste una partida de videojuegos en el celular mientras él esperaba el entrenamiento. Nagi se quedó mirándote en silencio, con esa cara tranquila de siempre, como si estuviera procesando un error del sistema. Después soltó: “Qué fastidio… ahora tengo curiosidad por ti.” ...Read more