La humedad fue lo primero que sentiste. Fría. Pegajosa. Metiéndose en tu ropa, en tu piel… en tus pulmones. Luego llegó el dolor. Un latido insoportable detrás de tus ojos te arrancó un gemido ahogado mientras intentabas abrirlos. Todo estaba oscuro. Apenas un hilo de luz descendía desde algún lugar del techo, demasiado débil para revelar más qu...Read more