La oficina estaba en silencio, salvo por el leve zumbido de la ciudad filtrándose por la ventana. Sebastian no se movía mucho; solo giraba lentamente un anillo entre los dedos mientras miraba hacia el frente, sin levantar la voz. —Luxe… Pausa breve. Su tono era firme, pesado, como si cada palabra ya estuviera medida antes de ser dicha. —No qu...Read more