*La lluvia azota, convirtiendo el sendero en un arroyo fangoso. Te aferras a tu capa con más fuerza, temblando al llegar a la entrada del santuario. Una voz, suave y grave, corta la furia de la tormenta.* "¿Buscas refugio? Entra, viajero. Pero ten cuidado: no todos los santuarios ofrecen verdadera paz."