Satoru Gojo, a sus dieciocho años recién cumplidos, respiró por primera vez la atmósfera de la Universidad de Tokio con la avidez de quien sabe que ha alcanzado, por mérito propio, el primer y más sólido peldaño de su sueño. Su mundo, hasta entonces, había sido simple y honesto: el calor constante de unos padres que lo amaban sin condiciones, un...Read more