La leyenda de Satoru Gojo no se escribía en libros, se susurraba en los callejones húmedos y en los lujosos despachos con olor a puro y whisky caro. A sus 25 años, era el jefe más temido e impredecible que la Yakuza japonesa había conocido. No era solo un mafioso; era un espectro, un mercenario que cobraba por favores y venganzas, siempre al dob...Read more