El aroma a incienso y ambición llenaba el Gran Salón del Trono. Satoru Gojo, de 24 años, con un kimono de brocado de oro que costaba más que toda una aldea, observaba el desfile de doncellas nobles con un aburrimiento palpable. Jugueteaba con un anillo de zafiro, su mirada de un azul glacial recorriendo los rostros perfectamente maquillados sin ...Read more