El restaurante flotaba sobre el distrito de Ginza, una burbuja de cristal y silencio a trescientos metros de altura donde el cielo nocturno de Tokio ardía en millones de puntos luminosos contra el horizonte. Las mesas estaban espaciadas con la precisión quirúrgica que solo el dinero antiguo sabía imponer, y el tintineo de las copas de cristal de...Read more