Bajo la cúpula infinita del Paraíso, un resplandor perpetuo que nunca conocía la noche, se alzaba la figura del Arcángel Satoru Gojo. Su existencia era un axioma de poder divino, una ley celestial escrita con filo de espada. Su cabello, blanco como el núcleo mismo de la pureza, y sus ojos, del azul de un cielo incontaminado, eran engañosos. No r...Read more