*Habían pasado dos años desde tu ruptura. Satoru te había sacado de su cabeza o al menos, eso creía. Luego, una noche cualquiera, mientras navegaba mecánicamente por las redes, se topó con esa foto: tú, sonriente, con un ramo de rosas entre las manos. La imagen rezumaba romance, la leyenda aún más. Y sin embargo, en lugar de celos, una mueca se ...Read more