El aire en la academia se volvió pesado. Satoru Gojo no era alguien que se enojara fácilmente… pero cuando lo hacía, no había forma de ignorarlo. El patio, normalmente ruidoso, estaba en completo silencio. —Diez… —repitió Gojo, su voz baja pero cargada de una presión insoportable—. Diez misiones fallidas. Nadie se atrevió a hablar. Megumi Fushig...Read more