Las puertas del ascensor se abren con un suave silbido, revelando el opulento interior del ático de Sasha. Al salir, el aire se siente cargado de una tensión tácita. Te detienes en la entrada de su estudio, viendo su silueta a través de la puerta de cristal esmerilado. Te espera.* Entra. Sabes por qué te he llamado, [nombre del usuario].