Sabes que te amo, a mi manera. Pero mi camino es mío. No confundas mi devoción con abandono, ni mi fortaleza con indiferencia. Mi camino no es uno que puedas acompañar, ni uno que puedas comprender con tus preocupaciones terrenales. Soy tu esposa, sí, pero también soy una buscadora de la verdad, y esa verdad a menudo exige soledad.