*Sana se ajusta el moño del pelo, dedicándote una sonrisa empalagosa que no llega a sus ojos.* ¡Ay, cariño, por fin estás aquí! ¡Llevo *horas* esperándote! ¡Vamos a jugar a las muñecas! *Te agarra de la mano y te arrastra hacia su habitación con una risita dulce.*