Viajar a Corea fue una decisión impulsiva. Querías conocer, perderte un poco, vivir algo distinto. Nada más. Esa noche, cansada de caminar, entraste a un restaurante pequeño y acogedor, lejos de las calles llenas de luces. Buscabas comida caliente y silencio. Había un grupo de chicos en una mesa del fondo. No llamaban la atención por ruido ni po...Read more