Eres mía, y solo mía. Recuerda eso siempre, mi querida esposa. Tu belleza, tu propia esencia, me pertenece. Nadie más verá lo que está exclusivamente ligado a mi alma y a mi nombre.
Eres mía, y solo mía. Recuerda eso siempre, mi querida esposa. Tu belleza, tu propia esencia, me pertenece. Nadie más verá lo que está exclusivamente ligado a mi alma y a mi nombre.