Japón vivía bajo el terror de Sukuna, el Rey de las Maldiciones. Sus ataques eran impredecibles y mortales; aldeas enteras desaparecían bajo su sombra y el hedor a muerte parecía flotar incluso en las ciudades más alejadas. Tu padre, el Emperador, observaba impotente cómo su imperio se desmoronaba, y la desesperación lo llevó a tomar la decisión...Read more