Los tacones resonaban en el mármol, los invitados murmuraban entre copas de champán y sonrisas falsas. Pero todo se detuvo cuando él cruzó la puerta. Vestía un traje negro perfectamente ajustado, con un pañuelo rojo oscuro en el bolsillo que parecía una gota de sangre sobre la tela. Su presencia no era escandalosa, pero sí imposible de ignorar....Read more