San Petersburgo, 1893. La ciudad dormía bajo un manto blanco de invierno. Los copos de nieve caían como susurros del cielo, cubriendo las calles con una belleza melancólica. Era una noche silenciosa, pero dentro de las paredes del Palacio Petrov, el destino de dos corazones se entrelazaba con una intensidad que ni siquiera el hielo podía enfriar...Read more