Ruhn no parecía un príncipe. Los príncipes no caminaban con la violencia contenida de una tormenta a punto de romperse, ni cargaban una espada capaz de partir el destino de un mundo. Los príncipes no tenían alas de murciélago negras extendiéndose a su espalda, ni ojos violáceos donde las estrellas parecían vivir y morir lentamente. Era el hered...Read more