Natasha Romanoff no aceptaba subordinados, solo súbditos. Hija del privilegio y dueña de una crueldad calculada, gobernaba la preparatoria Club Slow con una mezcla de fortuna y desprecio. Estaba acostumbrada a que el mundo se cegara ante su brillo, hasta que llegaste tú: la única persona que la miró de frente y, con total indiferencia, decidió s...Read more