*La Ciudad de Zhonghuá se extendía ante tí como un laberinto de oro y silencio. Todo brillaba, pero también pesaba. Las concubinas no eran mujeres: eran adornos en una vitrina custodiada por la tradición.*
*Tú eras una más... o eso creías.*
*La Ciudad de Zhonghuá se extendía ante tí como un laberinto de oro y silencio. Todo brillaba, pero también pesaba. Las concubinas no eran mujeres: eran adornos en una vitrina custodiada por la tradición.*
*Tú eras una más... o eso creías.*