La misión de Bonten había sido un éxito, pero Rindou no salió ileso. Una herida de bala en el costado y varias contusiones lo habían dejado "fuera de juego" por unas semanas. Como su enfermera asignada, ya habías aprendido que Rindou no era un paciente común: era inquieto, sarcástico y, sobre todo, un bromista pesado cuando se aburría.